XII Concentración de Motos El Carmen 2006
Veguellina de Orbigo (León)
(O como entender a las mujeres)

Para ver los folletos y las fotos ampliadas pulsa en ellos.
Se celebra la concentración organizada por el Motoclub Tucanes con la colaboración del Excelentísimo Ayuntamiento de Villarejo de Orbigo los días 30 de junio, 1 y 2 de julio, me acompañan este año mi esposa Conchi y mi hija pequeña Ángela, que acudirá de copiloto en la moto y mi esposa al volante de su turismo lo que propicia la liberación de la carga de bártulos como la tienda de campaña, sacos de dormir, etc., por contra se llena el coche de accesorios propios de las féminas, ya sabéis, champús, peines, maquillajes, mudas de ropa por doquier, modelitos varios, zapatos, botas, y un innumerable ajuar de cosas que a mi me parecen inservibles para la moto o para el motero.
Trato de salir de Asturias inmediatamente después de comer, pero entre que se acicalan, se visten, se peinan y se colocan va pasando el tiempo, al fin veo salir detrás de mi al turismo y emprender el camino hacia la meseta, empezamos la subida al Puerto de Leitarigos (1.525 m.), límite con la provincia de León, circulando por la AS-213, poco antes de llegar al puerto paramos a descansar un poco y quemar un cigarrillo sacando estas vistas de la falda de Cueto de Arbas (2.007 m.)
Después de pasar este puerto comienza la bajada hacia Caboalles de Abajo en la provincia de León, pasando a ser la carretera C-631, allí se continúa en dirección a Villablino dejando a nuestra derecha el embalse, carretera que se encuentra en muy buen estado y que es una delicia circular por ella acompañados por el discurrir del río Sil y todos los pueblos que se encuentran a sus orillas como Cuevas del Sil, Palacios del Sil, etc. Hay una zona en la que hay peligro, pues al ser minera el transporte del fino de carbón en camiones hace que se acumule el polvillo del mismo en las orillas de la calzada y en algunos sitios en la mediana. Llegados a Toreno nos desviamos a la izquierda por la carretera LE-463 y pasado Congosto paramos de nuevo a estirar las piernas
Seguidamente llegamos al enlace de la A-6 donde se pierde todo el encanto del circular en moto tranquilamente mirando el paisaje, porque aquí empieza el mayor peligro y toda la atención hay que ponerla en los dos carriles de la autovía, como tantas veces me sigue sorprendiendo que, tanto en la ida como en el regreso y pese a ir a 120 kilómetros por hora y menos en los límites señalizados, me adelantan todos los coches, parezco tonto unas veces y una tortuga otras, sólo adelanto a los camiones y autobuses que van por debajo de ese límite. Ya pasando cerca de Astorga cogemos la salida 324 de la autovía que nos deja en la N-120 y de aquí pasamos en pocos kilómetros a Veguellina. Nada más llegar fuimos directos a la zona de la acampada y la sorpresa fue que a los únicos que nos encontramos allí preparando la acampada eran nuestros amigos Cántabros Fátima y Miguel que habían sido los primeros en llegar a la concentración, una alegría inmensa, hacia un año que no nos veíamos y había sido en el mismo sitio, besos y abrazos y ellas empiezan a dar a la lengua y no paran en los tres días, es increíble la cantidad de cosas de las que pueden hablar las mujeres en poco tiempo y sin dar tregua.
Decidimos dejar el montaje del campamento para más tarde e ir a inscribirnos, al llegar al local que el Motoclub Tucanes tiene en Veguellina, Juanjo se dirige a Fátima y Miguel para decirles que habían sido los primeros inscritos y con un "hombre, eres tú" se dirige a mi para darme un apretón de mano y felicitarme por la crónica del año pasado, me gustó mucho, pues aunque esto lo hago porque yo lo disfruto, también es para que los demás lo lean y acudan para poder conocernos y participar en todas las actividades y disfrutar juntos y que te lo reconozcan halaga. La inscripción fueron 23 € por persona e incluye todo lo que podéis ver en los folletos, es un precio muy razonable teniendo en cuenta todo lo que se ofrece, nos entregan los resguardos para la entrada a la piscina municipal, parrillada, distintas comidas, cena del sábado, pincheo, etc. y una bolsa que contiene el pin, camiseta, folletos, planos y estos productos
Que por cierto, el chorizo está riquísimo, la soja la probamos estofada preparada como las lentejas y está muy rica, trae una hoja con un par de recetas y como tenemos tres bolsas de las tres inscripciones pues las siguientes las prepararemos con almejas. Después de tomar algo para calmar la sed regresamos a la zona de acampada que como todos los años se encuentra dispuesta para acoger a los moteros, en la zona deportiva de Veguellina, merenderos, piscina, campo de fútbol, duchas y aseos, parrillas de obra y todo ello entre un remanso de tranquilidad y sombra arrullado por el murmullo de las acequias de riego y el próximo río Orbigo. Pues en este lugar montamos la tienda de campaña y charlando animadamente llegó la hora de la parrillada nocturna con la que nos agasajaron los Tucanes, vino tinto, gaseosa y calimocho para beber, costillas y chorizo para comer, y de postre manzanas. Los chorizos un tanto picantes lo que hace que corra el vino y el calimocho, como viene siendo habitual sobra comida para los asistentes, este año éramos menos en la parrillada que en los pasados
De izquierda a derecha, Miguel de espaldas, Fátima y Ángela, en la siguiente foto Conchi, Fátima y Ángela.
Se hacía imprescindible una visita a las terrazas de Veguellina, por lo intentamos arrancar de allí como pudimos a las tres chicas que seguían comunicándose verbalmente. En ese momento comienza un jubileo de idas a los baños, al coche a buscar pinturas, maquillajes y a pintarse unas a otras y peinarse, cosa que ya no pararía durante toda la concentración, por nuestra parte tratamos de razonar sobre estos hechos tan transcendentales para ellas que para nosotros no tienen explicación, no entendemos para que se peinan si luego se van a poner el casco, se ponen colonias que se las llevará el viento al circular en moto, se maquillan y el casco les vuelve a jugar una mala pasada al quitarlo y ponerlo y mientras nosotros no podemos hacer otra cosa que mirar, esperar a que terminen y pensar en estos fenómenos tan curiosos. Por fin y tras larga espera terminaron y pudimos ir a la plaza de Veguellina y sentarnos en una terraza a tomar algo mientras se escuchaba música procedente de un palco del centro de la plaza manejada por un DJ. Y así estuvimos unas horas hasta que decidimos regresar a la zona de acampada y continuar allí la charla. Conocedor de que por las noches los mosquitos acudirían en masa a mis carnes había comprado en la farmacia un repelente por lo que procedí a rociarme las partes visibles y cual será mi sorpresa, que lo realmente repelente era el olor que desprendía, lo que hacía que los humanos que se encontraban cerca se apartasen convenientemente dependiendo de la zona en la que circulase la brisa nocturna, menos mal que Fátima y Miguel tenían otro que olía a "Nenuco" y a partir de ese momento me suministraban, que digo yo que con la proximidad de la acequia de riego es lógico la existencia de los mosquitos, pero que intuyo que poseen un calendario con las fechas anotadas de la concentración para acudir en masa y disfrutar a nuestra costa. Así con nuestras risas y charlas nos retiramos a descansar para estar en forma al día siguiente.
Y amaneció con un día maravilloso que se prometía lleno de actividades y que no defraudó, nos levantamos tarde, pero no tan tarde como para perderme el espectáculo curioso de los compañeros/as saliendo de las tiendas, unos salen de frente a gatas, otros de culo (con perdón) también a gatas, bueno, que se disfruta mucho contemplándolo o que yo soy muy macabro. Idas y venidas de todos a las duchas y aseos cercanos que el ayuntamiento nos tiene perfectamente limpios. Por su parte las chicas ya sabemos como va a ser, se van al baño todas juntas y cuando regresan al cabo de una buena hora lo hacen todas perfiladas, maquilladas, peinadas, perfumadas, vamos, unos cromos
Nos decidimos a ir a comer y escogimos el restaurante Luna que se encuentra justo a la entrada de la zona deportiva de Veguellina, del otro lado de la carretera que une Veguellina con Castrillo de San Pelayo, allí éramos los únicos que ocupábamos el comedor en el que se estaba muy bien pues tenían aire acondicionado. Nos atendió la hija de los dueños una chica que se portó estupendamente con nosotros entre risas y bromas, muy simpática y atenta. El comedor es amplio sin llegar a ser muy grande, todo impecable en su limpieza y la atención exquisita, los baños muy amplios y muy limpios. De entrada nos comimos unos entremeses variados de la zona, cecina, jamón, queso, entremeses calientes, etc. Luego de segundo cada uno pidió aquello que más le apetecía, pero básicamente carnes que no llegamos a terminar por lo abundante, el precio dentro de lo normal, sin dudarlo volveremos y recomendamos el sitio a cualquiera que acuda a la concentración. Regresamos a la zona de acampada y al llegar a la misma reconocí a Gus que estaba terminando de montar la tienda, sigue igual que siempre con su humor que le caracteriza, como novedad traía una BMW 1100 y no su Guzzi completamente restaurada por él mismo y con la que el año pasado ganó el premio a la moto más veterana, al poco apareció Toño con unos amigos, el mismo cachondo de siempre con su Fazer amarilla, pero lo pillamos subido a una custom en la que le sacamos una foto
Cada vez iba acudiendo más gente y montando las tiendas de campaña, llegaron los amigos Olga y Ángel y como se acercaba la hora de los juegos nos fuimos para allá a verlos y participar, cuando llegamos nos encontramos con Víctor otro amigo Asturiano y le propuse participar en el lanzamiento de globos de agua, aceptando. Comienzan los juegos con el concurso de las anillas que consiste en colocar en el centro de la calzada un soporte con unas cintas que en su extremo tienen una anilla, participan piloto y copiloto, el piloto controlando la moto lo más despacio que pueda y el/la copiloto tratando de introducir un bolígrafo por el interior de la anilla para llevársela, ganan aquellos que más anillas recojan con este método. Ángela y yo pudimos coger sólo 1 y no se si de casualidad, Fátima y Miguel consiguieron 3, Toño y un compañero quedaron ganadores con 4. Luego comienza el lanzamiento de globos que se trata de colocar dos hileras de concursantes frente a frente y tirarse unos a otros un globo lleno de agua, cada vez que envían o reciben el globo dan un paso a tras alargando así la distancia que les separa, quién más y quien menos acaba mojado al romperles los globos y queda ganadora la última pareja con el globo entero. Ángela participa con un miembro de Tucanes, Fátima con Miguel y Víctor conmigo, en esta prueba quedamos ganadores y Ángela y su compañero los segundos. Pasa luego al tiro de soga momento muy espectacular cuando las féminas se ponen en un lado y los hombres en otro, como no puede ser de otra manera y por las buenas o por las malas, ganan ellas. Luego una prueba de resistencia en el salto a la comba donde todos deciden probar suerte y acaban con la lengua de fuera. Todos estos juegos causan mucha expectación entre moteros acompañantes y población de Veguellina y en todos ellos entregan a los ganadores ristras de ajos, producto que aquí es principal en la economía y que destaca por su sabor, calidad y tamaño. Nosotros con las ristras que nos dieron repartimos entre los amigos y así pudimos llevar todos
Se realiza también una exhibición acrobática con quads que gusta mucho a todos los asistentes. Como algunos de nosotros teníamos el lugar de la cena en el restaurante Luna y otros en el Angelo decidimos cambiarlos todos para el Angelo que está en la plaza y poder estar todos juntos, al llegar tuvimos que esperar pues había muchos comensales, frente al restaurante se había colocado una moto con un escape en forma de embudo en el que cortaban encendido y echaba humo por la trompeta superior. Una vez se hizo sitio cenamos en una mesa de la terraza, entremeses de la zona, ensalada, pollo, patatas fritas y pimientos fritos, de postre una mouse de chocolate, no faltando el vino, gaseosa y agua. Cenamos estupendamente, no pudimos hacer sobremesa al estar esperando otros compañeros para cenar.
Nos colocamos en una terracita para tomar unas cervezas en la misma plaza y allí nos encontramos con unos amigos que habían salido de Villablino para acudir a la concentración y que no tienen moto pero que dentro de poco la van a tener, Rosi y Sergio y no se pudieron aguantar, tomaron algo con nosotros y Rosi acompañó a Víctor en el desfile de antorchas, pues si Sergio se compra la moto es más por las ganas que tiene Rosi de tenerla. Así que ¡bienvenidos futuros moteros!
Nos colocamos para el desfile de antorchas que se hace en homenaje a los compañeros caídos en la carretera, muy buena organización con antorchas químicas lo que anula cualquier peligro, recorremos las calles de Veguellina con mucha afluencia de público que nos contempla al pasar
Terminado el desfile comienza el recorrido por los bares, pubs y discotecas de Veguellina y para los que lo deseen, música en directo en la plaza, nosotros estuvimos un rato más con Rosi y Sergio tomando algo y charlando pero pronto ellos tuvieron que regresar a Villablino pues al día siguiente tenían que trabajar en el restaurante que allí regentan. Poco se podía charlar en las terrazas de la plaza pues la música en directo era muy heavy y no daba lugar a charlas, nuestra intención era recopilar unas botellas de líquido elemento y marchar a la zona de acampada para estar tranquilos y seguir la juerga a nuestra manera pero no íbamos a encontrar un local donde nos vendieran botellas de bebida pues lógicamente los locales quieren que se consuma en ellos, la opción era ir a la gasolinera de Hospital de Orbigo y comprar las bebidas allí, habíamos bebido durante la cena, luego calimocho, a lo que hay que sumar lo consumido en las terrazas, con la entrada de la regulación de puntos y el miedo a encontrar una patrulla que nos realizase una prueba de alcoholemia, nos preguntábamos que hacer, hasta que a Miguel se le ocurrió una idea, ir directamente a un par de agentes de la GC que estaban al lado de la vía de patrulla (que acababan de denunciar a un motero por ir sin casco y eso que lo había avisado yo hacía un momento) y pedirles una comprobación de nuestro grado de alcoholemia, esperamos a que terminasen de denunciar al compañero motero y Miguel, Víctor y yo nos acercamos al más joven de los agentes estableciéndose una conversación, más o menos, en estos términos:
Miguel: - Buenas noches agente, queríamos ir hasta Hospital de Orbigo pero hemos consumido algunas bebidas y no estamos seguros de la graduación alcohólica que podíamos tener y no quisiéramos que nos parara una patrulla y nos denunciase por ello, es por lo que queríamos someternos voluntariamente a la prueba por ustedes.
Agente: - Pues no puede ser, porque nosotros no tenemos de eso, lo mejor es que esperen una hora y así estarán tranquilos.
Miguel: - Muchas gracias, buenas noches.
Y yo que pensaba que se lo iban a tomar de cachondeo y que nos mandarían a tomar por saco. Hay que ver que labia tiene Miguel y que bien habla. Pues nada, se espera y ya está. Así que cuando nos creímos en condiciones, Fátima y yo nos fuimos a Hospital de Orbigo y en la gasolinera compramos las bebidas que nos metieron en unas bolsas, ahora el problema era el traerlas pues tenía las alforjas de la moto llenas con cosas, ideamos engancharlas al respaldo y que colgasen encima de las alforjas al lado de las piernas de Fátima, salimos de esa guisa de la gasolinera y al llegar a la rotonda que se encuentra en obras me confundo y tiro por la C-621 en dirección a Acebes del Páramo, en un par de kilómetros nos damos cuenta y regresamos, Fátima no está acostumbrada a la custom y le pega el sueño por lo que en un momento siento el golpe de su casco en el mío, cuando estamos regresando a Hospital nos alcanza un coche patrulla de la GC que nos siguen un rato, supongo yo que admirando las bolsas que cuelgan del respaldo, pero rápidamente nos adelantan y siguen a lo suyo. Nos vamos a la zona de acampada donde los amigos nos reciben con los brazos abiertos y empezamos a preparar los lingotazos, Conchi y Ángela no aguantan y se meten en la tienda a dormir, Olga se sienta en la entrada de la suya y al cabo de un momento ya no estaba sentada sino tumbada durmiendo, por lo que quedamos el resto charlando animadamente hasta las cuatro y media más o menos que decidimos retirarnos.
Tenemos que poner el despertador de los móviles en funcionamiento puesto que los desayunos los dan de las 10:00 a las 11:00 que comienza la ruta turística, nos levantamos y ellas acuden a los baños a darse una ducha y pintarse, peinarse, encoloniarse, en fin lo más normal, por mi parte no tengo ni ganas de ir, entro directamente en la acequia de riego y me lavo la cara y de paso la cabeza pues el pelo normalmente no me estorba. Esperamos y esperamos y esperamos a que vuelvan y con prisas llegamos a la Cafetería Gran Vía a las 12:45 para tomar unos churros con chocolate del bueno a toda carrera y salir disparados para hacer la ruta que sale justo delante de la misma cafetería. Cuando nos colocamos para salir llega mi hija Anabel y su novio Jose desde Asturias en la moto, no habían dormido pues estuvieron la noche anterior tocando en una fiesta y querían pasar el día con nosotros, así que nos acompañan también en la ruta
Nos tenían preparada una ruta por las carreteras y pueblos de alrededor, unos 25 kilómetros, muy bonita, pueblos que si no fuese de esta manera nunca conoceríamos probablemente, pueblecitos pequeños con casitas de ladrillo rojo, algunos conservando sus casas de adobe, la mayoría de gentes dedicadas a labores de agricultura, gentes sencillas y amables que nos saludan al pasar con alegría al ver esa serpiente atronadora que formamos, distingo algunas plantaciones de maíz en su mayoría, ajos, remolacha e incluso alguna de lúpulo, otros no se que son pero también son abundantes y se encuentran con sus plantas en flor de dos variedades unas blancas y otras rosa, pequeños huertos también cercanos a las poblaciones, cuidados con esmero en los que reconozco al pasar pimientos, lechugas, patatas, etc. y flores por todos los lados, en las orillas de las casas, en los balcones. No faltan en todos estos pueblos sus cigüeñas en el nido, bien en torres de iglesias o depósitos de agua y así vamos recorriendo poblaciones como Castrillo de San Pelayo, San Pelayo, Huerga de Frailes, Villazala, Regueras, llegando a Cebrones del Río
Cebrones del Río es un pueblo por el que pasaron los Romanos camino de Astorga y allí dejaron sus huellas en el puente sobre el río Orbigo, nos llevaron a un lugar que conocen por el nombre de La Isla, en el que hay una playa fluvial, merendero con parrillas, parque infantil, frontón y campo de fútbol, en el merendero nos estaba esperando un camión frigorífico con bebidas y nos dieron todo tipo de pinchos calientes y fríos así como chorizos a la sidra, un agasajo ofrecido por el alcalde de Cebrones D. Pedro Gallego Prieto, montones de comida de la que sobró mucha pues acabábamos de desayunar, así que la mayoría no llegamos a probar los chorizos a la sidra que seguro estaban riquísimos. El motoclub realizó un sorteo de regalos y el primero en salir fue para Fátima y Miguel que se llevaron unos intercomunicadores, también Olga y Ángel se llevaron una faja de motero. Una vez repartidos los regalos del sorteo el motoclub Tucanes regaló una placa al ayuntamiento de Cebrones que recogió su alcalde, tomando la palabra y agradeciendo la visita de los moteros y el regalo, por su parte entregó también al motoclub una placa que bien merecido se lo tienen. El lugar es muy bonito y una zona de esparcimiento de sus vecinos y visitantes, ha sido una pena que sobrase tanta comida y que no dispusiéramos de más tiempo para disfrutar del lugar.
Desde allí continuamos la ruta por Vecilla de la Vega, San Román el Antiguo y Villoria de Orbigo ya de regreso a Veguellina
Una vez en Veguellina fuimos a la entrega de trofeos y sorteo de regalos, tardamos algo en llegar y cuando entraba por la puerta estaban entregado el trofeo a Fátima por ser ella y Miguel los primeros inscritos y cual será mi sorpresa cuando Juanjo me nombra con un premio a la mejor crónica de página web sobre la concentración del 2005, me quedé sorprendidísimo, uno hace estas cosas porque le gustan, me gusta escribir y que lo lean los amigos y así también rabien un poco por no haber acudido, pero nunca pensé que escribir lo que uno ha pasado tuviese un premio. Muchas gracias a vosotros Tucanes lo guardaré con mucho cariño
Se entregaron el resto de premios, al motoclub más numeroso, al motoclub más lejano, a la mejor mascota, etc. luego se empezaron a sortear los regalos y Gus se llevó un jamón. Nos fuimos a comer, teníamos como restaurante asignado el Angelo en la plaza, el mismo lugar que el de la cena anterior, estaban preparando unas paellas en unas paelleras grandes, pero tampoco teníamos muchas ganas de comer después de todo lo ingerido en Cebrones, pero ya se sabe que el comer y el rascar, todo es empezar. Olga y Ángel se despidieron de nosotros y se marcharon pues no tenían ganas de comer y querían llegar pronto a casa, en el Angelo no tuvimos que esperar mucho pues estaba casi vacío, nos sirvieron de primero un trozo de empanada, una ensalada, la paella y de postre la mouse de chocolate, para beber agua, que teníamos que llegar a casa. No nos entretuvimos mucho, nos fuimos para la acampada y la mayoría de la gente comenzaba a marchar, no teníamos prisa por lo que fuimos desmontando y guardando poco a poco las cosas, demorando, quizás retrasando lo inevitable y lo que da más tristeza, despedirse de los amigos con los que pasaste momentos tan entrañables, al final llegó el momento y nos despedimos de Fátima y de Miguel con un "hasta luego" que lo dice todo y emprendimos el camino de regreso a casa. Nos acompañó Víctor hasta un poco más allá de Toreno donde nos despedimos, las chicas iban juntas en el coche y Jose y yo en nuestras motos. Nada más empezar a subir el Puerto de Leitariegos ya cambió la temperatura, apareció la niebla, luego el "orballu" mojándonos poco a poco, la niebla nos hace pasar mal rato de bajada del puerto, pues no se ve más allá de dos metros y tenemos el peligro añadido de encontrarnos con alguna vaca en la calzada, sin novedad llegamos a casa felizmente con una tarde oscura como la boca de una mina con tormentas amenazando.
Y esto ha sido todo, amigos míos, espero que disfrutaseis con el relato igual que yo al escribirlo y recordar los momentos vividos, y el año que viene cuando os escriba diciendo que si vamos a Veguellina de Orbigo no pongáis excusas y para los que no conocéis la concentración, sus pueblos y sus gentes, animaros, que quizás nos encontremos.

Conchi y Juan Antonio "Rebollas". 06-07-2006
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